La depresión no lleva zapatillas de running

Correr puede acabar con tu tristeza. La explicación científica es que cuando alguien en un estado depresivo realiza deporte aumenta su concentración de serotonina, un neurotransmisor que incrementa la sensación de felicidad y bienestar.
Elisabeth Rodríguez -
La depresión no lleva zapatillas de running
La depresión no lleva zapatillas de running

La vida es una carrera constante, sobretodo cuando te haces adulto y tienes que emprender tu camino en solitario; sin nada ni nadie que te guíe, mas allá de ti mismo.

 

Cuando comienzas el recorrido, te acompañan tus sueños, tus ilusiones, las ganas de vivir nuevas experiencias, aunque también van contigo la inseguridad y el miedo a no elegir la dirección correcta. Aún así comienzas la carrera, llegan los obstáculos, las zonas cuesta arriba, instantes que te hacen cuestionarte todo, desde preguntarte por qué empezaste, hasta dudar de ti mismo y tus capacidades. Es entonces cuando has de decidir qué vas a hacer. El camino sigue ante tus pies. Nadie dijo que fuera fácil.

 

Hablaré ahora y como siempre hago, de mi propia experiencia. Hace unos meses que estoy atravesando un bache emocional; Para que me entendáis bien os pondré una metáfora como ejemplo: me he sentido como corriendo una "Spartan Race" teniendo la condición física de un cactus. Cada día era un reto diferente, nuevo, duro, y sumado al cansancio del día anterior. Supongo que todos hemos pasado por algúna etapa difícil, sea cual sea. Esas épocas en las que te planteas de dónde vas a sacar las fuerzas para afrontar lo que te espera mañana, e incluso si quieres amanecer para descubrirlo.

 

Recuerdo coger mis zapatillas de running para ir a pasear, cuando las cuatro paredes de mi casa se habían convertido en una cárcel y necesitaba sentir el aire de nuevo en mi piel. Fui a caminar por uno de mis lugares favoritos de Madrid, y de pronto sentí la necesidad de echar a correr.

Las primeras zancadas pesaban, mi cuerpo me decía que no quería salir de ese estado de letargo que antecede a la depresión. Pero continué. Porque cuando sientes que lo has perdido todo ya no hay nada que te de miedo y te impida seguir.

 

Mis zancadas siguieron y poco a poco se volvieron más livianas. Seguí y seguí sin parar. El running no es sólo una actividad física, el running es una gran terapia emocional. Sí. Corriendo se te pasa todo por la mente, te da tiempo para analizar cada cosa pendiente; desde cosas más cotidianas como qué harás de cena hasta los motivos que te han llevado a ser quien eres. Reflexiones profundas que con cada zancada, pesan menos. Lo que realmente importa es que sigues adelante, que aunque lo fácil hubiera sido quedarte entre tus cuatro paredes, estancado en tu tristeza, has salido de esa zona de confort y estás corriendo, y lo haces hacia adelante. Te estás haciendo fuerte y sin darte cuenta estás superando ese obstáculo.

 

En mi cabeza ya no suena un: “Sigue adelante”. Ahora escucho un “Corre Eli, corre”. Tal cual, como la famosa película de Forrest Gump.

En definitiva, lo cierto es que la vida pasa, no te espera. Así que tienes que alcanzarla. Si llega un bache, sáltalo, pasa por debajo, esquívalo, házlo como sea pero supéralo, sigue corriendo. El camino no es siempre cuesta arriba, llegará la parte fácil aunque nunca del todo, para que no te acostumbres. Pero mientras sigues corriendo, llegarán nuevos caminos, nuevas oportunidades, nuevas etapas dentro de la carrera de tu vida que te harán seguir creciendo.

Estos meses han sido muy difíciles en mi vida, pero el salir a correr ha hecho que cada día de entrenamiento, fuera más veloz que la tristeza. Al sentirme fuerte, ella se quedaba atrás y ahora ya no viene conmigo. He descubierto que la depresión no se pone las zapatillas de correr, es tan solo una enemiga invisible que te quiere inmovilizar, pero que realmente puedes evitar desde el momento en que decides seguir corriendo.

Insisto, estos meses han sido muy difíciles pero también quizá los más importantes y significativos en mi vida. Realmente me he conocido a mi misma. Me siento orgullosa de cada kilómentro recorrido que me ha llevado hasta aquí. Compañeros de running, amigos que comparten mi pasión por el deporte y viven cada día con esa filosofía de superación y realización personal, tanto corriendo como afrontando cada momento decisivo en sus vidas.

Si te sientes triste por el motivo que sea solo hay un camino, pase lo que pase, visualiza tu meta sin perder de vista la belleza que hay hasta llegar a ella, disfruta cada pequeño detalle, saborea cada victoria, aprende de cada derrota, cae, vuelve a levantare más fuerte, átate las veces que haga falta los cordones de tus zapatillas y simplemente, sigue corriendo.

 

La vida es una carrera constante, es una carrera de fondo.

No te rindas, y ya habrás ganado.

 

Elisabeth Rodriguez

@eliredspirit 

 

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