La diabetes no debe ponerte límites, los pones tú

Busco patrocinio para poder hacer frente a mi sueño, quiero demostrar a través de estos retos que el deporte debe estar presente en el tratamiento de la diabetes, que no debemos dejar que la enfermedad controle nuestra vida sino nosotros a ella.
Patricia González Alonso -
La diabetes no debe ponerte límites, los pones tú
La diabetes no debe ponerte límites, los pones tú

Con tan sólo 4 años, para más inri justo una semana después de mi cumpleaños, me llegó un regalito inesperado, la diabetes tipo 1, diabetes infantil, diabetes mellitus insulinodependiente, hay tantas formas de llamarla, pero sólo una manera de vivirla para que no surjan complicaciones, con un buen control de la misma, una dieta variada, cálculo de raciones, insulina y fundamentalmente, y desde mi punto de vista imprescindible, el deporte o actividad física.

El deporte es parte del control de la diabetes

Nunca he dejado que esta enfermedad me frene en mis retos o mis sueños, de hecho cuando me fue diagnosticada, dada mi corta edad tampoco era muy consciente qué suponía todo aquello; la peor parte se la llevaron mis padres a quienes lo primero que les dijeron en el hospital, allá por el año 84 es que probablemente su hija no llegaría a los 20 años y si llegaba estaría medio ciega, con problemas en los riñones, algún miembro amputado (vamos que en aquélla época se ve que el tacto no era asignatura obligatoria en la facultad de medicina). Lo cierto es que aquél médico se equivocó y hoy en día, tras 31 años de evolución de la enfermedad, no padezco ninguna de las consecuencias negativas de una diabetes mal controlada, precisamente por haber llevado un buen control desde pequeña y que el deporte haya estado siempre presente en mí día a día, de una forma o de otra.

 

Aun así, hoy en día, esta enfermedad es una gran desconocida para todo aquél que no está relacionado con la misma de alguna manera; cuando hablas de ella una gran cantidad de personas la relaciona con ancianos, personas con sobrepeso y muchas veces tienes que oír frases como “uy tan joven con diabetes, que poco se ha tenido que cuidar” o “tú diabetes cuál es la buena o la mala” (como si alguna fuera buena); digamos que la que yo padezco, es a la que llaman “la mala”, no aparece por falta de cuidado, dejadez, una dieta desequilibrada, sobrepeso ni ninguna de esas cuestiones, sino que se trata de un problema que surge en nuestro sistema inmunológico que le obliga a atacar a las células beta de nuestro páncreas y las destruye, de forma que no nos permite producir insulina y todos los problemas que ello conlleva (así explicado un poco rápido sin demasiados tecnicismos).

Buscando calidad de vida

Esta situación es una de las razones principales de que el deporte esté muy presente en mi vida (aparte de qué me encanta, por supuesto, sobretodo el running como lo llamamos ahora, vamos correr de toda la vida); es cierto que aún hay muchos médicos (cada vez menos) que cuando diagnostican diabetes tipo 1 a algún paciente le recomiendan no realizar esfuerzos físicos, y les limitan a lo que llamamos el paseíto diario, para evitar hipoglucemias; pero la realidad es otra, pues precisamente el deporte, junto a la insulina y una dieta equilibrada y otra serie de cuidados, es lo que nos permite tener una buena calidad de vida, y evitar esas complicaciones tan temidas que aparecen con un mal control de la enfermedad.

 

En mi caso, puede decirse que tuve suerte, porque los médicos del equipo de endocrinología del Hospital Universitario de Cruces, donde me llevan tratando toda la vida, siempre han sido partidarios de incluir el deporte como parte fundamental del tratamiento; por ese motivo mis padres, desde muy pequeña me apuntaron a todo tipo de actividades extraescolares de carácter deportivo como gimnasia rítmica, ballet, natación, patinaje…, todo ello con el objeto de que mis glicosiladas se mantuvieran dentro de los rangos adecuados y evitar complicaciones futuras por un mal control.

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Empecé a correr

Pero no fue hasta el año 2012 que me metí de lleno en el mundo del running; estaba un poco harta del deporte en el gimnasio entre cuatro paredes y decidí empezar a correr, me encantaba salir del trabajo (totalmente sedentario siempre delante de un ordenador y absolutamente estresante) y sentir la libertad en la calle, incluso la lluvia caer sobre mí (cosa más que habitual por aquí, soy de Bilbao y vivo en un pueblo costero que está a unos 30 km llamado Gorliz) y sentir esa brisa que entra por la costa; todas esas endorfinas me hacían olvidar los problemas que hubieran podido concurrir a lo largo del día, me hacían sentir bien, correr me ayudaba a controlar mi enfermedad y me enganchó totalmente esta disciplina deportiva.

 

Mi reto era un maratón

Como en mi familia ya había un corredor con solera, mi tío Javi, me planteé correr la distancia reina 42,195 km siguiendo sus consejos; si vale, empecé a construir la casa por el tejado, me lancé a lo loco a por el maratón sin haber corrido antes ninguna otra carrera, pero para mí no sólo estaba el reto de correr un maratón, sino el de hacerlo con diabetes, 10 km o 21 km eran distancias que ya había corrido en mis entrenamientos y sabía que podía hacerlas, quería debutar en una prueba que al traspasar el arco de meta supusiera cumplir un reto que otros consideraban inalcanzable para mí, que incluso me recomendaban que no lo hiciera, que dada mi enfermedad era mejor hacer distancias más cortas, pues yo quería demostrarles que se equivocaban y eso me llevó a correr al de unos meses mi primer Maratón, Maratón Martín Fiz 2012 en Vitoria. Si digo que fue fácil, estaría mintiendo como Pinocho, el primero fue duro, aún era novata en las pruebas de larga distancia y no supe controlar bien mi glucosa, acabé con cifras de glucosa en sangre muy altas, lo que me supuso algunos problemas durante la prueba, pero, aun así, acabé, quería pasar ese arco de meta y lo conseguí en un tiempo de 3:35:50, siendo la séptima de las féminas. Recuerdo que cuando acabé me sentía agotada, me dolía todo, pero ahí había una ambivalencia de sentimientos, alegría y euforia y ganas de llorar, no puedo negar que alguna lágrima se me escapó cuando vi a mi familia, mi mejor amiga desde los 3 años de edad junto a su marido, quién también es un grandísimo amigo, y por supuesto mi instructor, mi tío, en la meta gritando y animándome, nunca se me olvidará ese día. Lo primero que me dijo mi tío fue “lo has hecho”, a lo que yo respondí “lo hice, lo hice” y eso lo tengo grabado a fuego en mi cabeza.

 

No me explicaba por qué, pero si había estado corriendo, por qué la glucosa era alta, más adelante estudiándome bien a mí misma, informándome sobre los efectos que las diferentes hormonas que producimos afectan a la glucosa, que tipo de suplementos me vienen mejor tomar en carrera para evitar unas subidas tan drásticas de la glucosa sanguínea, cómo calcular las dosis óptimas de insulina, otros factores que pueden afectarnos como el calor (que acelera la acción de la insulina) o el frio (que lo que hace es ralentizar su acción) y un larguísimo etc.. supe dar respuesta a todas esas preguntas y ello ha supuesto una increíble mejora en el control de mi glucosa durante las pruebas de larga distancia. Está claro que algún día te puedes encontrar con algún imprevisto, pero lo que hay que aprender es a saber solucionarlo si se presenta y mantener la calma; a veces habrá que abandonar si no se consigue remontar una hipoglucemia o por cualquier motivo presentamos unos niveles tan altos de glucosa sanguínea que es necesario retirarse, pero serán decisiones inteligentes pues esto lo hacemos por salud, así que esa tiene que ser la meta principal.

 

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En 2015 gané la Maratón de Logroño

A partir de ese momento mi pasión por el mundo del running fue en aumento, corriendo una media de dos maratones al año y varias medias maratones y otras carreras cortas como entrenamiento, hasta que el año pasado, en Septiembre de 2015 conseguí lo que jamás creí que pudiera llegar a alcanzar, ganar la maratón de Logroño, ser la primera fémina de la general frente a grandes deportistas y superando una hipoglucemia con 40 mg de glucosa en sangre en el km 34 que me hizo tener que bajar muchísimo el ritmo y aguantar los últimos 8 km 195 m sin reservas de glucosa en el cuerpo y con una hipoglucemia ya difícil de remontar en movimiento, pero seguí adelante utilizando glucosa líquida y conseguí mantener la primera posición durante toda la prueba, sacando un margen de 7 minutos a la siguiente fémina. Recuerdo que en el km 1 el ciclista que señalaba quién era la primera fémina se puso a mi lado y dijo “ahí va la primera”, yo pensaba “este se ha equivocado, tirará ahora más adelante” y cuál fue la sorpresa que se mantuvo a mi lado toda la carrera, no daba crédito cuando llegué a arco de meta y vi la cinta desplegada, no sé si un momento así se volverá a repetir en mi vida, pero en ese instante lo único que pasaba por mi cabeza era una premisa que siempre me acompaña LA DIABETES SÓLO TE LIMITA HASTA DÓNDE TÚ LA DEJES.

 Lo cierto es que los errores que cometí en aquél primer Maratón de Vitoria del año 2012, me han servido para aprender e ir mejorando los controles de glucemia en las carreras, es difícil y a pesar de llevarlo todo muy calculado, se puede truncar por factores externos, no es una ciencia exacta y tenemos que estar como alquimistas midiendo valores y cantidades de insulina, pero merece la pena.

 

Un paso más: la ultradistancia

Este año me adentro en el mundo de la ultradistancia. Acabo de participar en la Rioja Wine Ultratrail una prueba de tres etapas: el día15 una etapa de 13 km que gané, el día 16 una etapa de 25´75 km en la que quedé tercera y el día 17 la última etapa de 54´42 km en la que llegué en segundo lugar. En la clasificación general de la Rioja Wine Ultratrail he quedado segunda.

En Octubre una de las pruebas reina de la ultradistancia, la Hiru Handiak un total de 100 km que discurre por las tres grandes cimas del País Vasco, Gorbea, Amboto y Aizkorri, una prueba de las más duras de esta categoría y para la que estoy entrenando fuerte; todo ello como entrenamiento para poder afrontar el año que viene el que lleva siendo mi sueño desde hace un par de años, poder disputar y finalizar la Gore-tex Transalpine Run del año 2017 un total de 268 km con un desnivel de más de 16.300 metros que discurre en 8 etapas por los Alpes.

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Entrenamiento y control, ahora con bomba de insulina

Estoy entrenando muy duro para hacer frente a todas las pruebas deportivas que están previstas en mi calendario de este año, todo ello bajo la supervisión de mi entrenador Carlos Rodríguez López, grandísimo profesional, por cierto, usando las dos pruebas de ultradistancia que voy a disputar como preparación a lo que tendré que enfrentarme en los Alpes en el 2017. En este caso lo más difícil no es el tema deportivo o las tiradas largas que tengo que hacer de cara a prepararme, sino ajustar insulina y alimentación para esas 8 etapas en las que consiste la Gore-tex Transalpine Run (mi sueño y mi meta principal para el año 2017), controlar como afecta la temperatura a los valores de glucosa, como conservar bien la insulina durante toda la prueba y mil cuestiones más que lo hacen todo tan complicado, pero no imposible. 

Además, ahora mismo acabo de dar un paso más y me acaban de colocar una bomba de insulina, pues mi endocrina considera que es lo mejor de cara a la pruebas deportivas que me voy a enfrentar, lo que supone un nuevo estudio de mi misma hasta dar con los ratios de las basales que necesito en cada momento; llevará su tiempo y no será algo rápido y fácil, pero una vez consiga encontrar las dosis adecuadas, las ventajas que me ofrece este aparato creo que van a merecer la pena  pensando en pruebas de ultradistancia. Tendré que ir controlando minuciosamente los valores de glucosa durante todo el día, especialmente en los entrenamientos, para dar con las pautas correctas y que el día que pueda hacer frente a mi reto principal, que requiere tanto desgaste físico y consumo de glucosa y tirar de reservas musculares y hepáticas, no me juegue ninguna mala pasada, aunque ya sabemos que a veces por muy controlado y estudiado que esté, todo se puede truncar y hacer más difícil el objetivo, pero eso sólo le añade dificultad no imposibilidad de llevarlo a cabo. Ésta es una enfermedad en la que no siempre 2 y 2 son 4, sino que a veces es cinco como ocurría en la novela de George Orwell “1984”.


No soy ninguna gran atleta, sólo una deportista amateur que carga con una mochila que a veces se hace un poco pesada, y que quiere demostrar a través de estos retos que el deporte debe estar presente en el tratamiento de la diabetes, que no debemos dejar que la enfermedad controle nuestra vida sino nosotros a ella (aunque a veces nos saque de quicio, todo sea dicho), que los límites debemos ser nosotros los que los pongamos y no la enfermedad, y mucho menos la sociedad, y con esto último me refiero a que nos tienen vetado el acceso a oposiciones en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por el mero hecho de padecer diabetes, pero eso sí, si te diagnostican la enfermedad una vez obtenida la plaza sigues realizando tú trabajo como todo hijo de vecino, no te relegan de tu puesto (que tampoco es lo que queremos), lo que significa que somos igual de validos que todos aquéllos que pasen las pruebas que prevea la oposición de que se trate, pues sin un buen control de la enfermedad no podríamos hacer frente a las pruebas físicas que se planteen.

 

Busco patrocinio

A día de hoy busco patrocinio para poder hacer frente a mi sueño, pues hace poco que estoy desempleada pero aún así persigo mi sueño y tengo mi tarrito de cristal en el que todos los días se mete alguna moneda para la Transalpine 2017.

Con el objeto de ayudar a otras personas con diabetes entre unos cuantos compañeros de faenas, todos deportistas amateur con diabetes, creamos en Agosto de 2014 un equipo, Team One compuesto únicamente de deportistas con diabetes (a día de hoy somos un total de 311 deportistas), procedentes de diferentes disciplinas deportivas, con el objetivo de concienciar de la importancia del deporte en el tratamiento de esta enfermedad, ayudar a otras personas con diabetes que piensen que por el mero hecho de padecerla no pueden o no deben realizar pruebas deportivas de alto rendimiento y demostrar que con diabetes se puede lograr cualquier meta deportiva.

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