La grandeza de los “grandes campeonatos”

"Es importante, determinante y, por momentos, agobiante", confiesa la atleta internacional Marta Pérez
Marta Pérez Miguel -
La grandeza de los “grandes campeonatos”
La grandeza de los “grandes campeonatos”

Este agosto se ha celebrado el campeonato de Europa de atletismo. De hecho, las competiciones más importantes de nuestro deporte, y de muchos otros, se celebran en su mayoría y desde hace años en este mes de sol y playa

Es en esta época cuando cada cuatro años el mundo deportivo (aunque aquí sí, creo que podría decir simplemente el mundo) se viste de gala en torno a la antorcha olímpica.

Para nosotros, los deportistas, este momento es precioso. Suele ser el objetivo más importante del año, o incluso de los últimos años. Tras varios ciclos de entrenamiento, ahí están puestas todas tus expectativas, tus sueños deportivos, tus ilusiones más inmediatas. Es importante, determinante y, por momentos, agobiante. Pero también es precioso.

En esos últimos días concentrada y descansando en el hotel te mueves poco, pero tú te sientes como si avanzaras lentamente hacia la cima de una montaña que llevas tiempo queriendo subir. El deseo, la ilusión y la confianza lo envuelven todo. En ti, en tu estado de forma, en tu trabajo, en tu equipo. Sabes que aún no ha acabado el reto pero ahora sí, has conseguido llegar hasta ahí y el ver el objetivo a tan pocos palmos te hace sentirte emocionada y tremendamente viva.

Estos campeonatos son impresionantes porque todo se magnifica. La batalla que librarás esta vez en la pista será contra algunas de las mejores de tu continente o del mundo en tu especialidad (no puedo decir todas, el límite de atletas por país haría que no fuera cierto). El nivel deportivo es altísimo y la exigencia será máxima, pero también lo son los títulos y triunfos que esperan en meta a los mejores. Durante estos campeonatos te cruzarás por los pasillos del hotel, en la zona de calentamiento y hasta en la puerta del baño con la excelencia.

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También el escenario crece. Por supuesto que sigue siendo emocionante competir en casa o en carreras más pequeñas, cuidadas y familiares; cada una tiene sus alicientes. Pero un estadio olímpico ruidoso, luminoso y abarrotado de público es deslumbrante. De público, de cámaras y de prensa. Lo que hace que inevitable y afortunadamente, la repercusión y la visibilidad de la competición se multiplique.

Las demostraciones de poderío, las llegadas más agónicas, los esprines más feroces, la perfección más absoluta en la técnica, el vuelo más limpio… ninguno tiene como objetivo principal los focos de las cámaras. Y, sin embargo, ahí reside una parte fundamental del valor del deporte de élite.

La grandeza de los “grandes campeonatos”

Fotografía Sportmedia

La capacidad de hacer partícipes a los demás de este maravilloso juego; darle utilidad como medio de transmisión de valores, de buenos ejemplos, de reivindicaciones… Pero también hacer de él simplemente un medio de entretenimiento, lo más ilusionante y divertido posible. Y es que en definitiva, esto es un espectáculo.

Todo, desde el momento más íntimo y personal sentada en cámara de llamadas, hasta el último de los cientos de voluntarios que recogen nuestras botellas de agua, contribuye a la grandeza de estos campeonatos. Los “grandes campeonatos”, esos en los que sientes que formas parte de una fiesta constante en torno a tu deporte que día tras día emociona intensamente al espectador, para bien o para mal.

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Este agosto, el Campeonato de Europa de atletismo ha sido en Berlín. Yo he estado allí.

La grandeza de los “grandes campeonatos”

Fotografía Sportmedia

He compartido la ilusión y el brillo en los ojos de los últimos metros de subida con la mejor de las compañeras de viaje. He competido en un estadio histórico e imponente. He intentado vaciarme en zancadas primero, y palabras después para hacer partícipes a aquellos que estaban al otro lado de la barrera (gracias).

He sido la novena en la final europea del 1500, en nuestro gran campeonato de 2018. Pero este ya se acabó, y aunque estoy segura de que se pasará volando, para el siguiente aún queda mucho. Porque además, para contradecirme, en 2019 será en octubre.

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