Parte de nuestro trabajo: las redes sociales

"Las redes sociales forman parte de mi faceta como atleta. El guión te las exige". nos cuenta, la atleta internacional, Marta Pérez
Marta Pérez Miguel -
Parte de nuestro trabajo: las redes sociales
Parte de nuestro trabajo: las redes sociales

Mañana compito. Así que busco la hora exacta de la competición y si se retransmitirá. Elijo una buena foto y publico en mis perfiles de las distintas redes sociales. Algo escueto, una pequeña píldora de información que se puede integrar en un parpadeo y que creo que a mis seguidores les interesa saber.

En este, y en muchos otros momentos del día a día, las redes sociales forman parte de mi faceta como atleta. Habrá deportistas más veteranos que sean la excepción pero, por lo general, para los jóvenes que hemos crecido a golpe de clic, no son una opción. El guión te las exige. En ellas reside parte fundamental de tu valor como “imagen”; publicitaria de empresas privadas, por supuesto, pero también como herramienta para representarte a ti mismo, transmitir tu identidad y tus valores.

Te permiten proyectar tu voz más allá de tu círculo más personal y recibir, a su vez, la de los demás. Sin embargo, esto no siempre resulta fácil y es aquí donde muchas veces las redes y yo dejamos de entendernos.

En las redes sociales reina la dispersión y la inmediatez. En un vistazo rápido sobre un mar de información, quizá haya un reflejo que haga que te acerques con curiosidad un poco más. Aunque es habitual que no haya nada que te interese a simple vista, y te vayas igual que has venido. Pero mi frustración viene cuando se da una combinación para mí sorprendente; que al segundo y medio de haber compartido una reflexión de longitud considerable (sea un artículo de este tipo o no), empiecen a llegarme notificaciones. Supongo que es posible valorar una imagen en ese tiempo, pero las palabras llevan otro ritmo.

Muchas veces consultamos las redes por aburrimiento o inercia, y sin el tiempo necesario para profundizar mínimamente en ellas. Sin embargo, en muchas ocasiones me da la sensación de que la imagen preconcebida y las primeras impresiones pueden más que cualquier atisbo de curiosidad. Así, al segundo y medio, el famoso botón de “me gusta” sirve para valorar lo que ya conocemos y nos gusta de la persona tras el perfil. Pero no supone una réplica ante lo que nos acaba de ofrecer. Porque, ¿cómo es posible que te guste una información que no conoces? Y si lo que pasa es que te lo vas a leer más adelante ¿no sería mejor no anticiparte? A ver si luego no te va a gustar.

Parte de nuestro trabajo: las redes sociales

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En este mundo paralelo, las ganas de responder, de que se nos escuche, pueden más que el análisis y la reflexión. Lo importante es mostrar que estás ahí. Y es que a golpe de pestañeo sí da tiempo a valorar si un deportista ha felicitado a su rival, ha apoyado públicamente una determinada decisión o se ha pronunciado sobre un tema en concreto. Es posible que con ello no aportes nada nuevo, o que estés comentando ese tema que realmente sí te interesa en la barra de un bar, pero si quieres quedar bien debes hacerlo porque muchas veces se pone más atención en lo que no está que en lo que sí.

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No hay nada de diferente ni original en que los deportistas tengamos redes, pero quizá sí hay un matiz especial en cómo las usamos. En nuestro caso, lo que mostramos constantemente en ellas es nuestro trabajo, nuestros posts giran en torno a él porque esa es la faceta que más interesa. Poco a poco, y según tú quieras ir abriendo la mano, parte de ti se irá colando entre fotos de entrenamientos y resultados deportivos, pero la proporción de publicaciones con el mono de trabajo puesto es muy superior a la de la mayoría del resto de perfiles.

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Teniendo en cuenta esa constante, luego hay tantas formas de mostrarse a través de las redes como perfiles. Aplaudo a esos deportistas que lo hacen con arte, gracia y estilo propio. Actualmente, el valor de esa virtud es incalculable. Son aquellos a los que ya admirabas por sus resultados, pero cuyas publicaciones hacen que te apetezca conocerlos en persona. Sin embargo, si se diera el caso, estoy segura de que descubriría que tampoco ellos son todo lo que dicen ni lo que callan en sus redes. Nadie lo es.

De la misma manera, hay tantas formas de interpretar lo dicho como seguidores. En el caso de que consigas llegar hasta ellos. Con el dedo sobre la pantalla, la mayoría tendemos a la exageración. En las redes todo se magnifica y cobra una importancia que empequeñece tremendamente según te alejas. Forma parte del juego, pero lo primordial para que esto pase es conseguir que alguien al otro lado te escuche. Para mí, no es una imposición formar parte de esto, uso las redes a diario y he obtenido muchas cosas buenas de ellas. Pero sé que en ellas el proceso de comunicación no es del todo real, que muchas veces ni siquiera se completa. Y que los me gusta no son del todo concretos.

No soy yo la que decide la respuesta al otro lado ¡sólo faltaba! Pero sí la que elige lo que ofrecer en esos perfiles que llevan mi nombre. Trato de hacerlo con cuidado y sinceridad, esperando que al otro lado haya alguien con ganas y tiempo de llegar a este párrafo. Y después, por supuesto, puede no gustarte. Así han comenzado siempre las buenas sobremesas.

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