Incesante pasión

Cuando se vean borrosos los caminos.
Aurora Pérez / @aupegu -
Incesante pasión
Incesante pasión

Correré para saciar mis ganas de reposo, reposaré para saciar mis ganas de seguir corriendo, siempre que en retaguardia me queden zancadas por derrochar. 

Y si los caminos que siempre he seguido se desdibujan de pronto en mi mirada y se presentan sinuosos o caducos, dotaré a mis ojos extraviados de lentes capaces de visualizar mejor futuro y delinearé otros caminos que a mi vista se presenten más llanos y accesibles.

Si se me gastan las sonrisas en los labios para alegrarme tras un buen entrenamiento, inventaré otro rostro en el que dibujar guiños alegres que engañen a las muecas tristes.

Si se vuelven inexpugnables las colinas que antes subía solamente con un ligero esfuerzo y al mirarlas desde abajo las veo ahora inabordables, fabricaré zancos para que mi ánimo pueda trepar por sus laderas y aliviaré el peso de los temores que llenan de plomo mi mochila para hacer así más fácil el ascenso.

Si cualquier cajón del podio que conseguí escalar en otros tiempos, lo encuentro ya ocupado cuando llego, y se me hace inalcanzable su altura, veré la forma de construir una escalera, para peldaño a peldaño alcanzarlo en posteriores duelos.

Si la numerología en mi reloj se acrecienta y ya no sigue mis órdenes ni mis deseos de apremio, volveré las manecillas al principio para empezar de nuevo o haré de mis aspiraciones algo etéreo que no se mida en tiempos fi nitos sino eternos aunque solo yo sea capaz de entender los nuevos números.
 
Si los kilómetros hacen mella en mi semblante que transpira, sin dar tregua para enjugarse, y resoplo a cada paso sin ver el fin del sufrimiento, dejaré que el sudor lave mi cara y restregaré mis ojos para ver más claro el horizonte y tras sosegarme seguiré otra vez corriendo.
 
Si el día anterior a una carrera habitan desconfianzas en el interior del alma, haciéndome tener la mente en guardia, velaré el desvelo por la noche y retaré a los fantasmas hasta que llegue la mañana.
 
Si el corazón no se apresta a latir más fuerte cuando quiero avanzar más deprisa, si por pereza no aumenta sus latidos si así se lo requiero, me daré golpes en el pecho para llamar su atención, para despertar su ambición y que me siga allá donde yo quiera llegar.
 
Si al correr, solo acuden a mí imágenes en blanco y negro, si son melancólicas mis reflexiones, me fi jaré en los colores de la tierra, de los árboles y del cielo a fin de dar color a mis pensamientos.
 
Si pasado el tiempo aún no me cansé de soñar, si todavía me despiertan al alba los sueños incumplidos, si la vida se me hace corta para consumar los desafíos inconclusos, necesitaría quizá otra vida y otras piernas para seguir corriendo como siempre hice.
 
Pero si llega el día en el que queda en mi mente tanta pasión como para que mis zancadas puedan expresarla, o si mis zancadas se rompen porque fue tan grande esa pasión que las usé en exceso, y si mis pies se agotan al pedirles en demasía un paso más, habré de algún modo de conseguir zancadas nuevas, habrá la naturaleza de proporcionarme otras zancadas para seguir avanzando en mis sueños.
 
Porque como supo expresar tan bien el gran poeta Goethe en una gloriosa frase: “Si tengo en mi mente demasiadas ideas como para que mi cuerpo pueda expresarlas, entonces la naturaleza tiene que darme un nuevo cuerpo”.
Te recomendamos

El DS 7 Crossback es el primer coche desarrollado desde cero por la marca premium fra...

Ricochet y Bedlam se unen a la familia ...

Así es la nueva Storm Viper de Joma: una zapatilla para hacer kilómetros en carretera...

Asics celebra el 25° aniversario de la querida y muy conocida GEL-KAYANO con algunos...

Más ajuste, más estabilidad y más amortiguación sin añadir peso. Así es lo nuevo de S...