Pequeños gestos, grandes cambios

Aurora Pérez -
Pequeños gestos, grandes cambios
Pequeños gestos, grandes cambios

He hablado anteriormente del tono muscular y de la necesidad de trabajarlo y mantenerlo en lo posible con la edad.

Pues bien, una vez que nos vamos encontrando fuertes y dominamos correctamente los ejercicios podemos empezar a correr con mayor confianza y seguridad sin dejar, eso sí, de seguir con trabajo de gimnasio que no deberíamos abandonar nunca.

Pero ojo, la ejecución del gesto de carrera ha de ser lo más correcta posible.

Y no únicamente al correr…

Hay cosas que los años me han hecho ver con claridad, entre ellas la importancia de la postura, no solo a la hora de la carrera sino en la vida normal.

La postura correcta (hay profesionales que te harán ver tus defectos y cómo corregirlos) va a ser uno de los factores esenciales a tener en cuenta para que las posibles molestias y lesiones se corrijan y minimicen.

Cosas en principio difíciles pero que con disciplina pueden irse mejorando, como sentarse con la espalda recta, sin cruzar las piernas, no cargar sobre una pierna todo el peso cuando estamos de pie etc., pueden ayudar enormemente a la hora de adoptar un buen estilo para la carrera y para la vida.

Son gestos a los que habitualmente no damos valor hasta que nos encontramos con un problema físico y empezamos a explorar los porqués y a tratar de resolverlos de forma que no se reproduzcan con demasiada frecuencia.

Cierto es que deberíamos haber corregido nuestra postura de jóvenes pero cuando nos decían nuestras madres repetidamente que fuéramos derechas, que no nos sentáramos de cualquier forma, muchas veces no prestábamos la debida atención.

Todo esto lo comento porque de jóvenes cualquier cosilla se supera con facilidad, si nos sentamos de malas formas no nos pasa nada, y no enlazamos unas molestias con otras, podemos con todo. No percibimos a corto plazo lo perjudicial que puede resultar, pero pasado un tiempo iremos viendo, y sufriendo,  cuán dañino puede llegar a ser.

A medida que caen las hojas del calendario las recuperaciones se ralentizan, y nos damos cuenta de que las cosas que han podido parecido insignificantes hace años cobran mayor relevancia y juega un papel mayor aquello que hemos obviado anteriormente. Y entonces cualquier pequeño gesto, por inapreciable que parezca, cuenta y mucho.

Vamos a intentar trabajar por mantener una postura correcta para correr, y sobre todo para vivir. Una postura para la vida, una postura vital.

Nunca es tarde: Los grandes cambios se componen de pequeños y constantes gestos.

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