Superheroínas de asfalto: Pilar Alonso

Con la historia de superación de la atleta Pilar Alonso, queda claro que la fuerza más poderosa del mundo es la fuerza de voluntad.
Coral Aja -
Superheroínas de asfalto: Pilar Alonso
Una historia de superación

Todo comenzó con un Mundial de atletismo…

Marzo de 2014. Pilar Alonso, atleta madrileña pero afincada en Cantabria, se preparaba para acudir al campeonato del mundo de veteranos que se iba a celebrar en Budapest. Una semana antes, acudió a una revisión médica por un quiste que le habían detectado en el pecho. Algo había cambiado y las pruebas determinaban que sería necesario hacer una biopsia. Como probablemente no podría correr por las molestias que ésta le causaría en el brazo, decidió posponerla una semana, justo a su vuelta del Mundial.

“Me fui a Budapest sabiendo que algo pasaba, tenía como una premonición. El bultito que tenía no solo no desaparecía sino que pasó de ser una lenteja a ser más grande… y a doler. Ahí me di cuenta de que algo no iba bien”, cuenta Pilar. Sin embargo, una vez puso los pies en tierras húngaras decidió hacer un paréntesis, centrarse en la competición “y hacerlo lo mejor posible”. Allí consiguió ser medalla plata en 1500 metros y de bronce en los 3000, pero ella sabía que su verdadera carrera, la de la vida, comenzaría a su vuelta a España.

 

“¡Tengo que vivir!”

Se enteró de los resultados por el médico de cabecera. El diagnóstico era claro: tenía cáncer de mama, pero lo habían pillado a tiempo.

-        ¿Qué pensaste en ese momento, Pilar?

-        Me quedé con una sensación muy rara, porque no quería morirme. Pensé en los niños y todo… ¡y no, que yo tengo que vivir, qué narices! Empecé a pensar que lo habían pillado a tiempo y sobre todo lo que me tranquilizó fue que los médicos me decían que me iba a curar. Y si lo decían, era por algo. Pero en ese momento me quedé paralizada y no sabía qué decir.

Operaciones, quimioterapia y muchas ganas de luchar

Tras la primera operación, Pilar comenzó con los ciclos de quimioterapia. En octubre de 2015 volvió a pasar por quirófano para extirparse el pecho. Una opción habría sido la reconstrucción, pero esta atleta de espíritu incansable e inquebrantable quería volver a correr. Para la reconstrucción le deberían quitar piel de otras zonas de su cuerpo y habría sido un problema a la hora de ejecutar el braceo. Por ello le pusieron un expansor, que le retiraron en noviembre para colocarle las prótesis.

-        ¿Te planteaste entrenar durante la quimioterapia?

-        Entrenaba, pero no como lo hacía antes. Algún día salía a correr pero nada más. Y no por nada, sino porque la quimio te deja, literalmente, baldado. Y yo tenía que tener todas mis fuerzas puestas en la recuperación. Yo hacía vida normal, pero no entrenaba como tal hasta que no acabé con la quimio.

-        ¿Y qué hiciste cuando la terminaste?

-        Empecé poco a poco. En esos momentos notas que lo que antes hacías “con la gorra” ahora te cuesta mucho. Y tu cuerpo también ha cambiado, pero bueno, lo asumes.

Correr: un punto de apoyo y una lanzadera hacia la vida

Aunque Pilar tuvo que abandonar, momentáneamente y debido a la quimioterapia, los entrenamientos, siempre encontró en el atletismo un punto de apoyo y cajón de fuerzas para seguir en la lucha al pie del cañón.

-        ¿Qué ha supuesto para ti el atletismo en todo este tiempo?

-        El atletismo a mí me ha dado la vida. Los psicólogos me decían que los atletas tenemos esa fuerza especial, porque nuestro grado de sacrificio es elevado. El deporte no evita que tengas la enfermedad pero sí te ayuda a superarlo, yo estoy convencida. Estamos hechos de otra pasta.

Un antes y un después

Es innegable que una enfermedad como esta marca un antes y un después en la vida de las personas que la atraviesan. Un punto de inflexión, quizá, una puerta hacia una nueva vida. Pilar lo tiene muy claro: “Cuando pasas por una enfermedad como esta te das cuenta de que en la vida hay algo más. Piensas que le tienes que dar importancia solo a las cosas que realmente la merecen y a lo que no… tienes que dejarlo pasar. Y entonces es cuando aprovechas la vida al máximo”

…y terminó con una plata Mundial

Todo comenzó en el Mundial de Budapest en 2014 y Pilar sabía que lucharía con uñas y dientes para que terminara de la misma manera que empezó: en unas pistas de atletismo. Nada se le resiste a esta tenaz corredora, que se plantó en Lyon en agosto de 2015 con la ilusión intacta para disputar de nuevo otro campeonato del mundo.

-        ¿Y qué pasó en Lyon?

-        Yo tenía claro que tenía que estar en ese Mundial. Opté por la carrera de obstáculos, porque es más técnica y yo había perdido mucha velocidad. ¡Y quedé subcampeona del mundo! Esa medalla fue una forma de decir: estoy aquí de nuevo, estoy viva y vuelvo a hacer lo que quiero.

-        ¿Y te has planteado ya nuevos objetivos?

-        El año que viene tengo el Europeo en Dinamarca y al siguiente otro Mundial en Málaga. Y pienso estar allí… y ya que voy quiero hacerlo bien, voy a por medalla. Sé que me queda mucho y que tengo que ir poco a poco, pero he cambiado el chip y disfruto mucho haciendo esto. Siempre he disfrutado corriendo pero ahora más.

Albert Einstein decía que existe una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica. Esa es la voluntad. Y Pilar Alonso es el claro ejemplo de cómo la fuerza de la voluntad, las ganas de vivir y el coraje que el todopoderoso deporte le ha dado son algunos de los ingredientes esenciales para vencer la mayor de las peleas: la carrera contra el cáncer. Pilar es, sin duda alguna, una auténtica superheroína del asfalto. 

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