Superheroínas del asfalto: Amalia Correcher

No se siente enferma y por eso hace todo lo que hace y no se pone límites. La actitud de Amalia es envidiable.
Coral Aja. -
Superheroínas del asfalto: Amalia Correcher
Superheroínas del asfalto: Amalia Correcher

Cuando a Amalia Correcher le diagnosticaron Esclerosis Múltiple con solo 25 años, apenas dejó que su mundo se viniera abajo. Por entonces ya había sufrido varios brotes de la enfermedad sin encontrar una causa definitiva y ahora que conocía el por qué, lejos de decaer, quiso seguir con su vida como hasta el momento. Estaba preparando su primer maratón, la temida distancia de Filípides, en Valencia. Y ya sabemos que cuando a un deportista se le mete algo en la cabeza, nada ni nadie puede llegar a ser más fuerte que el propio deseo de conseguir un objetivo.

Estabas preparando tu primer maratón y recibiste esa noticia... ¿Cómo lo encajaste?

Había dado tantos tumbos que ya necesitaba saber qué era. Cuando me enteré de la enfermedad, de todas las lesiones que tenía y de lo que podía pasar... Dije: vale, si he luchado todos estos años por intentar encontrarme mejor y nadie sabía lo que tenía, y aun así logré mejorar, ahora que lo sé quiero seguir mejorando. Obviamente me vine un poco abajo pero decidí seguir con mi vida y no dejar que me afectara. Y creo que eso ha sido la clave. Llevaba casi un año entrenando para mi primer maratón. Había sido un año muy duro, con muchos brotes, perdí la sensibilidad en las piernas y lo pasé mal. Pero entonces me dije: ahora que sé lo que tengo, ¿por qué no hacerlo? Quería desafiar mi cuerpo y ser capaz de llegar a meta.

¿Cómo viviste ese primer maratón después de todo?

Con la piel de gallina, fue espectacular. Cuando terminé de correrlo me enamoré, literalmente, de esa distancia. Fue amor a primera vista. Era una sensación de haber alcanzado la gloria... Indescriptible. Como si hubiera llegado al Nirvana, no sabría cómo explicarlo. Pensé que si había conseguido eso, podía conseguir cualquier cosa que me propusiera.

Sin límites

Y así, con la valentía y las ganas por bandera, esta valenciana de 31 años ha conseguido en los últimos 6 años completar cuatro maratones y ya tiene en mente un nuevo reto: el Ironman. Este año se propuso hacerlo, pero uno de los brotes que sufrió afectó a su equilibrio y tuvo que aplazarlo para este próximo 2017. Gandía quiere que sea el testigo de una hazaña que seguro que será recordada durante mucho tiempo. "Quiero hacer algo que llame la atención para que toda persona, esté enferma o no, se dé cuenta de que si te lo trabajas, vas a poder conseguir lo que te propongas. Es inculcar el valor del esfuerzo", aclara.

Mientras llega el momento, su mente, inquieta como ella misma, ya está pensando en los próximos retos. Nada más y nada menos que hacer un Ultra y subir al Kilimanjaro.

¿Por qué el Kilimanjaro, Amalia?

Fue una idea de los chicos de la tienda  Outdoor sin límites de Madrid, que cuando conocieron mi historia quisieron ayudarme patrocinándome. Todos los años hacen un proyecto de investigación y como del tema de la Esclerosis Múltiple no hay nada, decidieron hacerlo conmigo y yo estoy encantada. Se trata ir al Kilimanjaro y hacer un estudio acerca de cómo la altitud, la alimentación y demás aspectos influyen en la esclerosis múltiple.

La idea, tal y como señala esta corredora, es la de “mejorar la calidad de vida de las personas que padecen este tipo de enfermedades autoinmunes, sea la que sea. Porque si yo he podido mejorar mucho mi calidad de vida gracias al deporte y la alimentación, también puede hacerlo el resto. Si puedo aportar algo, por poco que sea, a la sociedad, ¿por qué no hacerlo?”.

El deporte, una salvación

Que el deporte ha sido y sigue siendo un chaleco salvavidas para Amalia es algo evidente. Para ella es una pasión y sobre todo una forma de vida que tiene la suerte de compartir con Kike, su pareja y su “otra mitad” de Bodylab, el gimnasio que dirigen. Allí intentan hacer ver el enorme valor y fuerza de la mente humana: “Si tú tienes una mente fuerte, vas a poder conseguir todo lo que te propongas”, confiesa Amalia, añadiendo que “yo no me siento enferma, por eso hago todo lo que hago y no me pongo límites, porque me encuentro bien”.

Además del trabajo físico y mental, Amalia cree firmemente en la necesidad de llevar una correcta alimentación adaptada a las necesidades personales de cada uno: “aunque la gente piense que no, la alimentación es todo. Yo me he puesto a trabajar en ese aspecto y si antes me encontraba bien, ahora me encuentro mil veces mejor”, recalca.

Pura actitud

Para ella la vida es una actitud y depende de uno mismo cómo vivirla: “El movimiento genera movimiento y en cuanto empiezas a moverte, te empiezas a encontrar mejor. Si te quedas en tu casa y tienes una actitud negativa, no vas a conseguir nada. Hay que buscar formas de darle un disfrute a la vida y que nos haga sentirnos útiles. Te lo tienes que tomar como una actitud: qué quiero hacer, dónde quiero llegar... Si quieres algo muévete y ve a por ello. Y sobre todo trabaja tu mente, porque si tienes una mente fuerte ya tienes mucha parte del camino hecho. Y eso se consigue con el entrenamiento”.

Todo eso lo dice una mujer que tiene unas 19 lesiones cerebrales. Cada vez que una de ellas se “enciende”, admite que es una auténtica hecatombe. Pero no se conforma ni se acobarda, al contrario: “Al principio es un poco traumático, pero tienes que aprender a vivir con ello, a redescubrir tu cuerpo y a volver a aprender determinadas acciones, como caminar”. A pesar de todo, no considera estar hecha de otra pasta, sino que se enfrenta a la vida con una actitud digna de libro heroico:

“Cuando piensas que te va a pasar algo bueno, de repente te empiezan a pasar cosas buenas, ¿no te ha pasado alguna vez? Es que si generas positividad vas a atraer positividad. ¿Que te pueden pasar cosas malas?, por supuesto, pero las vas a poder afrontar de la mejor manera posible. Porque también ahí está la clave, en saber afrontar las situaciones. De todas vas a aprender, tanto de lo bueno como de lo malo, así que no te tienes que quedar ahí parado. La vida es una actitud y si no tienes actitud no vas a conseguir nada”.

“Una vida sin lucha y sin objetivos no es una vida en absoluto”. Esta frase no la pronunció ningún filósofo famoso hace siglos. La ha pronunciado Amalia Correcher, una valenciana de 31 años con Esclerosis Múltiple. Espartana en la vida y en el deporte, no ha sabido (ni querido) conformarse con el destino que los médicos le predecían a corto plazo. Se ha calzado las zapatillas día tras día para demostrarse a sí misma que puede y que no hay límites inalcanzables si la actitud es la correcta:

“Para mí el deporte es vida, es mi vida. Me da alas y me hace soñar. Permite que mi mente llegue muy lejos para tener sueños, retos y motivaciones. Es lo que ha permitido que yo me sienta mejor y pueda mejorar. Hace que me supere a mí misma cada día de mi vida desde que me levanto”.

Amalia es sin duda un ejemplo de que el querer y el poder pueden ir todo lo unidos que deseemos. Ella es una auténtica superheroína del asfalto.

 

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