Una runner en la camilla

¿Os habéis parado a pensar qué opinan vuestros fisioterapeutas de vosotras? La gran mayoría hablamos mucho sobre la camilla de la consulta de fisioterapia. Tanto que a veces parece un diván.
Rocío Martínez -
Una runner en la camilla
¿Qué le cuentas a tu fisio en la camilla?

¿De quién os acordáis cuando termináis una carrera importante? No me equivocaré mucho si digo que de la familia, amigos, pareja… y añadiría que también os acordáis de vuestro/a fisio, ¿a que sí? ¡A mí me pasa! Mi fisio se ha convertido en una persona importante en mi vida, clave para que yo haya logrado mis retos como runner y diría que hasta en una amiga, que en vísperas de mi primer maratón me escribía en twitter: “Mi corazón, con Rocío y Lourdes, sé que cruzarán la meta porque sé que no es sólo una carrera”. Y es que nunca es solo una carrera. Detrás siempre hay esfuerzo, demostrarnos algo a nosotras mismas, recuperar autoestima, creer en nosotras, encontrarnos, sacar tiempo para nosotras, desestresarnos… Correr es la mejor terapia psicológica y por ende, la camilla, el mejor diván.

Hola, me llamo Rocío Martínez y tardé año y medio en pisar una consulta de fisioterapia. Ahora, como las buenas runners, voy antes de que me duela. Hasta la camilla me llevó una microrrotura en el gemelo cuando me faltaban sólo dos meses para afrontar el reto de correr mi primera media maratón. Estaba asustada, no, lo siguiente. Pero las manos de Paula Mateo, Centro AVVA, arreglaron el gemelo, y terminé mi primera media (hoy ya llevo siete). Algún día le tengo que preguntar a Paula si recuperó su oído después de los gritos que pegué retorciéndome de dolor. Mereció la pena.

Otra fisio, y sin embargo amiga, que también me aguanta es Carmen Sanz, Fisioterapia Bando. La conocí en una quedada de los Drinking Runners, también he pasado por sus manos y la pobre aguanta mi retahíla de descripción de dolores varios cada vez que nos vemos. La verdad es que tienen una paciencia infinita, por eso yo pensaba que me iban a decir que las runners somos muy pesadas (yo lo soy), pero hete aquí que lejos de eso me encuentro con muchos elogios. Paula nos describe como “gente muy disciplinada, tenéis prisa por recuperaros cuanto antes y eso hace que seáis muy disciplinadas, no os gusta NADA NADA parar por lesión”. En la misma línea, Carmen: “Sois más exigentes a la hora de conseguir resultados, tenéis menos paciencia que otras deportistas, bueno, salvo las bailarinas, ellas son aún peores”.

Ya he confesado que yo soy de las que gritan en la camilla, pero al parecer mi perfil no es el general en las mujeres, la pregunta es quién aguanta más el dolor. Ni un resquicio de duda en la respuesta:

Carmen: “Las mujeres aguantan más el dolor. Se quejan menos. Aunque en general, los corredores, con tal de recuperase, aguantan lo que sea”.

Paula: “Las mujeres, sin duda. Pero con una diferencia abismal”.

Les pido a ambas un perfil de las mujeres que corren.

Carmen: “La mayoría son mayores de 30, suelen ser mujeres con un trabajo con responsabilidad, estrés, profesionales, con hijos, y sin hijos, de todo”

Paula: “Son mujeres muy independiente, tengan hijos o no, no son las típicas madres que se quedan en casa porque tienen hijos, son mujeres que intentar tener su propio espacio, a lo mejor salen más tarde después de haber hecho las tareas domésticas, pero salen y corren, aunque siguen siendo más los hombres que las mujeres que corren, creo que aún las mujeres cargan con más labores en casa que los hombres”.

Me gusta y me siento muy identificada con el perfil que Carmen tiene en su whastapp: “Si te quema algo, quémalo corriendo”. Desde que corro me encuentro genial de ánimo, llevo mejor el estrés, afronto con más energía la vida. Correr es mi terapia y el único diván que necesito es la camilla de mi fisio.

Y por lo que me cuenta Paula, esto es algo habitual: “Con otros pacientes sí te sientes un poco psicóloga, quizás gente que sufre de la espalda, el cuello, que son tensiones emocionales. El runner en general no viene a contarte sus penas, está cabreado/a porque si está lesionado, quiere correr. Las runners sueltan los problemas corriendo, su manera de descargarlo, de liberarse, es echar kilómetros a las piernas, sudar, correr”.
Carmen confiesa algo que yo ya sospechaba: “Sí, hablar también es una estrategia para despistaros del dolor (te pillé J). En mi consulta, menos callar, de todo. Además, hablando conoces su trayectoria, sus hábitos de vida, porque el trabajo, y la vida personal también influye en el running, según por ejemplo el tiempo que tengas para entrenar. Pero más que de psicólogos, casi casi tenemos algo de curas por aquello de las confesiones”.

En esas conversaciones de camilla, cuando hay lesión siempre hay una frase que aparece “necesito volver a correr lo antes posible”.

Según Carmen, la primera visita al fisio “casi siempre es por lesión, después ya sí vienen a cuidarse”. Ese fue mi caso, y es verdad que ahora ya intento ir al fisio antes de tener dolor. Y esa evolución parece que es generalizada, según percibe Paula: “Es que antes la gente no era runner, la gente salía a correr un rato con la camiseta de publicidad de turno que te habían regalado y dabas unas vueltas a las manzana, ahora el runner es una persona a la que le gusta correr, que entrena, que tiene disciplina y que se gasta el dinero en buenas zapatillas y también en las sesiones de fisio. La mayoría de las visitas son de mantenimiento, para descargarse las piernas cada mes o mes y medio, y un poco más cuando se acercan las carreras. Ahora la gente viene porque no quiere lesionarse. Y por mucho que se diga, el running no es un deporte especialmente lesivo, los hay mucho más lesivos. Se oye más, porque hay más gente que corre, pero es buenísimo a nivel cardiovascular, es muy completo, fortalece abdomen, espalda… y además la gente que corre cuida mucho la alimentación”. 

Carmen, que además es corredora, también defiende las bondades del running: ”Lo negativo lo conoce todo el mundo, mucho impacto y a la larga desgasta, pero te mantiene en forma, te ayuda a liberar el estrés, y creo que es la mayor enfermedad, físicamente te encuentras bien, mucha gente deja de fumar y a nivel de cardio viene estupendamente”.

Cuando hablan de sus pacientes, y de los logros que consiguen, se dibuja en ella una sonrisa de orgullo. Y en ambos casos, doy fe, porque ambas se alegraron muchísimo por mí cuando conseguí convertirme en maratoniana.

Carmen: “Se establece una relación muy buena, como además también soy runner, terminas compartiendo miedos. Cuando alguien tiene un objetivo me lo tomo como un objetivo personal, os entiendo perfectamente. Y  cuando lo consiguen te traen la medalla y te mandan mensajes de agradecimiento, imagínate, a mí se me cae la lagrimilla, como cuando una hija consigue algo”·
Por lo que cuenta Paula, parece que el lado maternal va muy vinculado a ser fisio de runners: “Es una relación muy parecida a la de madre e hijo, hay recomendaciones, broncas, estás detrás de ella todo el tiempo, le das consejos por su propio bien, somos pesadas como las madres y la verdad es que cuando conseguís una meta, como en tu caso, acabar el maratón de Nueva York, nos sentimos muy orgullosas y felices. Nosotras no corremos, pero has estado a su lado, y luego te mandan fotos en la meta y vienen a enseñarte las medallas y te dan las gracias, es muy gratificante”.

En mi historial como runner hay una sobrecarga en el gemelo, una persistente periostitis y algo crónico, la condromalacia rotuliana. Precisamente las rodillas parece que son el punto débil de las mujeres que corremos, aunque hay solución,  y ahí también coinciden mis dos fisios de cabecera: “esos problemas vienen por debilidad del cuádriceps, así que, a fortalecer los cuádriceps”. Os prometo chicas, que estoy en plena operación cuádriceps de acero. De hecho, asegura Paula, “si le dedicas el tiempo que necesitas, con ejercicios de fuerza, no es un deporte que generes lesiones, pero el cuerpo tiene que estar bien preparado. Los problemas de condromalacia en las mujeres en un alto porcentaje no vienen por correr, es una patología de base por eso hay que entrenar antes de correr para tener la musculatura fuerte”.

Y aquí nos encontramos, como en tantas otras cosas en la vida, que las cosas son más difíciles para nosotras. Verdad, ¿Carmen? “Ellos pierden peso más fácilmente, su musculatura está mucho más preparada, es más fuerte, haciendo el mismo entrenamiento, progresan mucho más rápido. Nos tenemos que cuidar más para estar igual. En mi caso, yo llevo siete años corriendo y últimamente he ido metiendo a mi chico, Carlos, el gusanillo del running, “en un mes ya me había superado! Aunque la verdad es que correr nos une mucho, y cuando tienes poco tiempo, poder compartir afición es genial”.
A pesar de todo, las mujeres no nos lesionamos más que ellos. Dice Paula: “Supongo que los hombres hacen un poco más el bruto, las mujeres van evolucionando en sus retos pero son un poco más conservadoras”. Algo que también percibe Carmen: “No nos lesionamos más porque nos cuidamos más y en general no llevamos el cuerpo tan al extremo, aunque siempre hay excepciones, claro”.

Gracias a sus cuidados, yo sigo corriendo, gracias a sus consejos, poco a poco voy fortaleciendo mis cuádriceps y sufriendo menos con las rodillas. “Ir al fisio ahora es parte del entrenamiento” asegura Carmen. Y desde hace un tiempo yo, que soy doña lesiones, así me lo tomo y  aunque a  veces me retuerza de dolor, y aunque a veces haya salido de su consulta llorando porque tenía que estar una semana más sin correr, siempre he llegado a tiempo a las citas importantes. Porque ellas saben lo importante que para nosotras es correr. “Correr te ha cambiado la vida, lo sé”, me dice Paula, que ve en el running para las mujeres “una vía de superación personal y de libertad”. Y Carmen sabe, además por experiencia propia, “que casi todas empezamos a correr para cuidarnos y que luego eso ya te da igual, es una satisfacción te hace sentir bien, fuerte, te desestresa y ya no puedes parar, es como una droga”. Una droga maravillosa a la que no hay que tener miedo, porque por mucho que digan que correr es malo, hasta las fisios lo recomiendan. Como yo os recomiendo, pon un/a fisio en tu vida y si encima es maja, como las mías, miel sobre hojuelas.

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