Come sano y, ¡barato!

Se puede comer bien y muy bien sin invertir grandes cantidades de dinero en tu lista de la compra
Pamela Nisevich Bede -
Come sano y, ¡barato!
Come sano y, ¡barato!

Organízate

Planifica el domingo las comidas de la semana, ya sea desayuno, almuerzo, cena, algunas o las tres. Planificar y preparar de antemano te permitirán elaborar comidas saludables para los días que estás muy ocupada, y evitar picar porque estás demasiado cansada para cocinar. 

Compra todo tu menú semanal el mismo día. Elige proteína magra (pescado, pollo, ternera, cerdo y legumbres),carbohidratos complejos (arroz, patatas y quinoa) y verduras. Una vez que cocines todo, divídelo en tuppers. Para darle garcia y hacerlo más ameno, agrega algo diferente a cada comida, como un puñado de nueces sobre el arroz, o unas gotas de salsa teriyaki sobre tus verduras. Hacia el final de la semana, corta el pollo restante y añádelo a un sándwich con lechuga fresca y tomate.

 

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Huye de las comidas preparadas

Comprar un sándwich de la máquina expendedora o incluso una ensalada picada aparentemente saludable de una tienda de delicatesen podrían ser dos opciones rápidas y sencillas. Pero esos alimentos son a menudo altos en calorías, exceso de sodio, azúcar añadido, grasas saturadas (e incluso trans) y aditivos; por no hablar de su elevado precio. En su lugar, háztelo tú misma. Por ejemplo, vas a gastar un poco más inicialmente en frutos secos, pero no tendrás que pagar de 2€ a 3€ cada tarde para un aperitivo. Y usted tiene control sobre lo que entra en su cuerpo.

 

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Compra a granel

A menudo, la compra a granel te ahorrará dinero y mantendrás tu despensa repleta con alimentos saludables. Mantén una reserva de nueces, frutos secos, avena y semillas a mano para preparar la comida del domingo.

 

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Aprovecha las ventajas de los congelados y envasados de calidad

Una ensalada preparada puede ser costosa. En un buen restaurante, puede llegar a 15€. Si la prepara tú misma, será mucho más económica.

También puedes surtirte de los pasillos de congelados del supermercado y de latas para tener un buen fondo de despensa:

  • Verduras congeladas: Cuando los vegetales se congelan justo después de ser recogidos, conservan sus nutrientes (y son más baratos). Evita las salsas (son altas en azúcar añadido y sal) y sazona con aceite, sal y pimienta.
  • Hortalizas en conserva: elige las bajas en sodio o sin sal añadida que son más manera nutritivas y siempre las tendrás a mano.
  • Frutas congeladas: al igual que las verduras, puedes obtener fruta nutritiva en los congelados. Añádelas a un batido, o descongélalas para un bizcocho o yogur.
  • Conservas de frutas: dependiendo de la temporada, en lata puede ser más barato que la fruta fresca. Ten cuidado con las frutas envasadas en jarabe o edulcorantes artificiales; en su lugar, busca las marcas que se envasan en agua o su propio jugo. 

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