Cuida tu boca y previene lesiones

Una lenta recuperación muscular, lesiones crónicas a nivel articular o muscular y la disminución del rendimiento deportivo pueden ser consecuencia de una caries.
Coral Aja -
Cuida tu boca y previene lesiones
Cuida tu boca y previene lesiones

Como deportistas solemos prestar atención a las diferentes partes de nuestro cuerpo que están implicadas en la actividad física. Las mimamos y cuidamos de manera especial. Vamos al fisioterapeuta como forma preventiva o para tratar alguna lesión. Pero ¿y la boca? ¿Alguna vez te has parado a pensar en las consecuencias que acarrea no tener una correcta salud bucodental?

Salud bucal y rendimiento deportivo: una relación muy estrecha

Aunque parezca mentira, cuidar la salud de nuestra boca y dientes supone uno de los factores clave a tener en cuenta a la hora de reducir tanto la cantidad como la probabilidad de caer lesionado. Tal y como señala la doctora Dolores Terrés, colaboradora de la clínica dental Seoane-Pampín, “la salud bucodental será nuestra arma contra contracturas, lesiones crónicas, fatiga muscular, peores resultados deportivos y problemas cardiovasculares”.

 Así, y aunque el rendimiento deportivo y su mejora dependen de múltiples factores, mantener un correcto estado de la zona bucal nos ayudará sin ninguna duda a conseguir los objetivos marcados.

Enfermedades periodontales, caries y bruxismo, las más extendidas

Si atendemos a los últimos datos de la SEPA, (Sociedad Española de Periodoncia y osteointegración), más del 30% de la población presenta algún tipo de inflamación y/o infección gingival.

La doctora Terrés explica que este tipo de afecciones pueden repercutir en el deportista de distintas formas. Por ejemplo, la caries que no sigue un correcto tratamiento, puede llegar a penetrar, afectando al nervio y originando una infección: “en cualquier caso, las bacterias presentes en las infecciones generan en nuestro organismo una respuesta antiinflamatoria. Si la inflamación es continua, el cuerpo se rinde en su lucha debido a un desequilibrio entre el sistema nervioso simpático y el parasimpático generando enfermedades inflamatorias diversas como enfermedades articulares, vasculares, inmunológicas o dermatológicas”.

Todo esto se traduce, entre otras consecuencias, en una lenta recuperación muscular, lesiones crónicas a nivel articular o muscular y la disminución del rendimiento deportivo.

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El bruxismo: una consecuencia del estrés

El bruxismo hace referencia al hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes. De acuerdo a la doctora Terrés, es un acto parafuncional, pues no tiene una función útil y en muchas ocasiones al ser involuntario es desconocido por la persona que lo padece. A nivel dental genera signos que se evidencian por, por ejemplo, un desgaste de las piezas que en ocasiones supone la ruptura (y extracción) de la misma. Por otro lado, genera una sobrecarga en la Articulación Temporo-Mandibular o ATM, provocando dolor en oídos, cabeza e incluso en las cervicales.

Aunque, como ya se ha indicado, responde a un acto involuntario, puede estar provocado por la ingesta de determinadas sustancias como el alcohol, cafeína o drogas (entre otros), aunque sin duda el estrés es uno de los factores que más propicia el bruxismo. Aunque no hace falta ser deportista de alto rendimiento para estar bajo presión, Dolores Terrés señala que “el estrés al que está sometido un deportista a nivel profesional favorece el bruxismo, obligando a un mayor trabajo de los músculos bucales que se relacionan con músculos de la cabeza, cuello y espalda. La contractura de ellos, es causa de dolores de cabeza y columna que además favorece la fatiga y disminuye el rendimiento deportivo”.

Por desgracia, el bruxismo no se puede curar, pero sí prevenir con la utilización de una férula por la noche. Gracias a ella se reducen las tensiones musculares y además se evita el desgaste y la posible fractura de las piezas dentales. 

Consejos para mantener una buena salud bucal

Y como no todo es lamentar y curar, os traemos unas normas básicas de la mano de la especialista Terrés para que no se os escape ni el más mínimo detalle en vuestra preparación física.

1.     Mantén una higiene diaria, cepillando los dientes al menos dos veces al día.

2.     Cepíllate de manera correcta los dientes. Alrededor del 70% de la población no conoce esta técnica ni las normas de higiene bucal básicas.

3.     Utiliza hilo dental.

4.     Realízate revisiones periódicas dos veces al año. Según el paciente, estas se reducen a una al año, aunque habrá otros casos que no se espacien más allá de los 3 o 4 meses.

5.     Acude al odontólogo ante cualquier molestia. No lo dejes pasar. 

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