Lesiones de mujer

Hombres y mujeres somos diferentes y precisamente por esta obviedad tenemos lesiones distintas. Una experta analiza el cuerpo femenino y nos cuenta cuáles son nuestros talones de Aquiles (sí, hay más de uno), para que podamos mantenerlos siempre protegidos.
Eva Ferrer -
Lesiones de mujer
Lesiones de mujer

Somos distintos

A simple vista es fácil observar que entre ambos sexos existen diferencias anatómicas. Las que son visibles pueden darnos una ligera idea de que al correr, el cuerpo femenino se comportará  de una manera distinta a la del hombre. De todos modos hay que recalcar que no todo se limita a lo “externamente aparente”, sino que las características intrínsecas de cada sexo, también tienen su importancia.

Anatómicamente quien marca la gran diferencia es la pelvis. La composición ósea es la misma en ambos sexos pero en la mujer la pelvis es más ancha, poco profunda y se extiende hacia los laterales. Estas características propias del sexo femenino aunque pueden parecer poco relevantes, lo son y mucho. Debido a ello el fémur queda rotado internamente y las rodillas se desplazan hacía la línea medial, es decir hacía dentro. Así pues las mujeres tienen una mayor tendencia a tener las rodillas en “X”, es decir en “genu valgo” a diferencia de los hombres que suelen tenerlas en “genu varo”, más parecida a una “O”. Esto, junto con un ángulo Q mayor, que es aquel que forma la línea entre pelvis-rótula y rótula- tibia, favorece la aparición de una hiperpronación.

 

Por otro lado, siguiendo con el sistema musculoesqueletico, hay que mencionar un elemento que en el caso de la mujer tiene un peso específico propio, los ligamentos, las bandas fibrosas que unen los huesos y ofrecen estabilidad a la articulación. EL ADN femenino determina mayor laxitud ligamentosa y eso va ligado a más flexibilidad y elasticidad, pero a su vez  proporciona una menor estabilidad articular y con ello una predisposición superior a lesionarse.

 

Es ese mismo ADN el que determina que se segreguen una serie de hormonas, que tienen una intervención directa en  la densidad mineral ósea. La “fortaleza” de los huesos es un factor esencial en lo que a lesiones se refiere. Una de las funciones de los estrógenos es, favorecer el depósito de calcio y de este modo ayudar a evitar lesiones asociadas a debilidades óseas. En aquellas etapas en las que fisiológicamente existe una disminución en su concentración, como ocurre en la menopausia, las lesiones óseas suelen ser más frecuentes, sobre todo las lesiones de estrés.

 

Debido a estas características entre otras, la lista de lesiones con mayor predisposición se puede dividir en las que afectan en mayor medida al género femenino o al masculino, remarcando que cualquier lesión puede afectar a tanto a hombres como a mujeres.  De hecho según los estudios publicados sobre los “runners que salen a entrenar de manera habitual”, tanto hombres como mujeres, la cifra de los que se lesionan estaría entre un 37-56%.

Para que se recuperen con la mayor garantía es esencial cumplir con el tiempo de recuperación pautado. Los "tempos " no son un capricho, sino que la evolución de la recuperación debe tener un seguimiento adecuado.

 

Dos de las lesiones más frecuentes entre las mujeres son:

 

  1. Síndrome patelofemoral, que afecta a la rodilla

Dolor en la zona anterior de la rodilla, que no aparece de manera aguda sino que “siempre está ahí” . Con el evolución este va aumentando hasta llegar incluso a limitar la movilidad. Es típico que se mencione que el dolor es mayor tras estar tiempo sentado, es por ello que se le conoce como “dolor en silla de teatro” o también en el momento de bajar por las escaleras.

Esta molestia tiene como factores predisponentes un ángulo Q elevado, como ocurre en el caso de las mujeres o debilidad muscular a nivel cuadricipital. Además de factores intrínsecos, causas externas como un calzado inadecuado o antecedentes de cirugía pueden favorecer su presencia.

 

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  1. Síndrome de la cintilla iliotibial

Esta lesión también se localiza en la rodilla pero a diferencia de la anterior, se sitúa en la cara lateral-externa de esta.

Es de carácter progresivo, al inicio del entreno y con los descensos. Al principio existe solo dolor pero con la evolución puede ir acompañado de inflamación.

Los factores que interviene en su aparición son entre otros, la dismetría de extremidades, es decir cuando hay diferencias en la longitud entre ambas extremidades o debilidad de la musculatura estabilizadora de la cadera (glúteos, extensores-flexores y abductores). Del mismo modo también existen factores extrínsecos que se deben conocer para poder evitar esta lesión como por ejemplo errores en la técnica de carrera o correr en terreno irregular.

  

10 Consejos para evitar las lesiones:

 

Los factores que intervienen en  la predisposición para la aparición de lesiones son múltiples y variados. Es básico conocerlos para de ese modo poder actuar y evitar o minimizar riesgos al máximo. Son 10 las recomendaciones que si se siguen pueden ayudar a mantener las lesiones  “a raya”:

 

  1. Conoce tu cuerpo y escúchalo
  2. Establece objetivos realistas y a corto plazo
  3. Usa el material adecuado
  4. Haz un plan de entrenamiento donde la progresión sea la base
  5. Escoge bien el terreno por el que vas a correr
  6. No olvides practicar el entrenamiento cruzado
  7. Consulta con profesionales
  8. Cuida tu alimentación
  9. Descansa
  10. Disfruta

 

La Doctora Eva Ferrer es autora de los libros, "Correr sin lesionarse ¿es posible?, las claves para conseguirlo" y "Cambia de vida. Ponte a correr"

Directora de “El Deporte en Femenino”

 

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