La mama: ¿cómo debemos protegerla al correr?

Además de proteger las articulaciones, la piel con fotoprotectores y utilizar gafas adecuadas, es muy conveniente comprender la estructura y las características de las mamas para evitar dolores e incomodidades
Lola Ojeda -
La mama: ¿cómo debemos protegerla al correr?
La mama: ¿cómo debemos protegerla al correr?

Desde hace años, es muy frecuente ver a mujeres y también a hombres, habitualmente en edades jóvenes y medianas de la vida, corriendo por montañas, calles o parques de ciudades diversas.

Desde la perspectiva del médico, y en el caso concreto de los ginecólogos, siempre aconsejaremos como pilares básicos de la prevención de enfermedades, la dieta mediterránea y el ejercicio.

Por ejemplo, en el caso de las mujeres jóvenes, se consigue así mejorar su desarrollo, alcanzar un buen pico de masa ósea y adquirir hábitos saludables. En el caso de las mujeres premenopaúsicas, se consigue mantener masa ósea, así como prevenir niveles altos de azúcar, colesterol, tensión alta y sobrepeso. También es positivo en el caso de las mujeres postmenopaúsicas, ya que pasarán un tercio de su vida sin la protección de los estrógenos para conservar su masa ósea y prevenir enfermedades cardiovasculares. Al fin y al cabo, el objetivo para todas es la prevención de un gran número de enfermedades frecuentes e incluso del deterioro cognitivo.

También en el caso de pacientes oncológicas, área en la que cuento con más experiencia, ya hay publicaciones científicas que demuestran el beneficio del ejercicio físico rutinario no soloen su estadoanímico sino en su salud de manera integral. Se sueleaconsejar que caminen al aire libre, y hagan aquel tipo de ejercicio que no se encuentre limitado por su situación.

Correr, como casi todos los ejercicios, requiere ropa adecuada y calzado cómodo que evite lesiones por impacto o sobrecarga de articulaciones. Se precisa además una etapa de preparación y adaptación. Muchas de las principiantes no dejan nunca de serlo por querer alcanzar elevadas metas en corto tiempo.

 

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En el caso de las mujeres, además de proteger las articulaciones, la piel con fotoprotectores y utilizar gafas adecuadas, es muy conveniente comprender la estructura y las características de las mamas para evitar dolores e incomodidad durante la carrera.

Las mamas de algunas mujeres son más lipomatosas (contienen más grasa que tejido glandular) y las de otras son más glandulares (contienen más tejido glandular, lóbulos donde se excreta leche que desembocan en conductos que la conducen hacia el pezón). Sea cual sea su estructura, más lipomatosa o más glandular, toda la mama descansa sobre los pectorales, separados por un tejido llamado fascia. Un buen desarrollo de los músculos pectorales beneficiará en general a nuestro sistema esquelético y articulaciones como la del hombro, pero no protegerá las mamas, ya que estas son órganos externos. Las mamas se encuentran encima de los pectorales, separadas por esta fina lámina de tejido (fascia) y debemos protegerlas del efecto del bamboleo sobre la fascia, y ésta sobre el pectoral.

La mama es un órgano con una estructura dinámica (varía en tamaño y forma) en las mujeres desde la menarquia, fecha de primera regla, hasta la menopausia, fecha de última regla de nuestra vida.

Durante la etapa de funcionamiento ovárico (entre la menarquía y la menopausia), las mamas poseen en sus células receptores de estrógenos y progesterona, hormonas que se producen de forma cíclica, desde el primer día de una regla al primer día de la siguiente. Durante la primera mitad del ciclo, se producen estrógenos y desde la ovulación hasta la siguiente menstruación  también progesterona, de tal manera que el tejido de las mamas, glándulas, tejido conjuntivo y tejido graso va cambiando en relación a los niveles de estrógenos y progesterona. Notamos por ejemplo mayor sensibilidad durante la fase premenstrual, ya que la mujer se encuentra en un ciclo de alta variación de la estructura mamaria. Esto es debido a las hormonas. Justo antes de la regla los estrógenos y la progesterona alcanzan su máximo nivel, se retiene líquido en el tejido mamario, aumenta la estructura glandular, las mamas se notan más pesadas y se incrementa esta sensibilidad.

Evidentemente, el movimiento, salto, carrera, etc. hace que las mamas, si no se encuentran debidamente protegidas, duelan con el bamboleo que puede llegar a producir microtraumatismos entre la fascia y el tejido mamario que reposa sobre ella. Por ello recomendamos siempre la utilización de sujetadores deportivos cuyo objetivo fundamental es intentar que las mamas no se vean sometidas al movimiento que supone correr.

Los sujetadores de una sola pieza o abrochados en la parte delantera ente ambas mamas proporcionan gran confort siempre y cuando se elija correctamente la talla. Para la elección correcta, la comodidad y tratar de evitar dolor, es aconsejable dejarse asesorar teniendo en cuenta el contorno del pecho y la copa que estará en consonancia con el tamaño de las mamas. Los aros no suelen utilizarse en sujetadores deportivos, ya que pueden producir dolor en la zona de cuadrantes externos e inferiores cuando no se colocan correctamente. Esto ocurre cuando el aro se apoya sobre el tejido mamario y no sobre la pared torácica. Para otras ocasiones, si se desea utilizar sujetador con aros, siempre se ha de vigilar que la copa sea la adecuada para que el aro no quede sobre la parte externa de las mamas, sino que las recoja correctamente y asiente sobre la pared costal.

 

Dra. Lola Ojeda, ginecóloga experta en Patología Mamaria

Women’s Health Institute – Clínica Mi Tres Torres

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