¿Conoces la nueva Raw Pasta sin calorías?

¿Es realmente recomendable? La analizamos en detalle
Andrea Cañas Onzain -
¿Conoces la nueva Raw Pasta sin calorías?
¿Conoces la raw pasta?

Alimentos sin calorías, bajos en grasa, bajos en azúcar, “sanos”, sin gluten, sin colorantes, sin aditivos…. la lista es larga y ahora tiene un nuevo miembro: la pasta sin calorías.

La pasta sin calorías o pasta raw es un fideo blanco y fino, un poco baboso en cuanto a textura y sin sabor muy parecido a los fideos de arroz.

Esta pasta está compuesta en casi un 100% de agua, de ahí su baja cantidad de calorías. El Resto, apenas un 3%, es fibra. Esta fibra alimentaria recibe el nombre de glucomanano y proviene del arbol japonés Konjac.

A la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) el glucomanano no le cae del todo mal y se le pueden atribuir ciertos “beneficios”:

-     El glucomanano es una fibra no digerible por lo que el cuerpo la desecha casi al 100%, de ahí que ayude a no coger peso.

-     Se hincha mucho en el estómago por lo que proporciona una sensación de saciedad fuera de lo normal.

-     Ayuda a mantener estables los niveles de colesterol

-     Es un pre biótico de calidad.

 

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Entonces, ¿dónde está el problema?

Pues el problema no es lo que comemos, es lo que dejamos de comer.

Como hemos visto la pasta sacia por lo que podemos hacer dos ingestas diarias en las comidas principales y estar saciados durante horas sin apenas ingerir alimento por lo que nos puede llevar a tener un déficit nutricional por dejar de comer otros alimentos.

El otro problema añadido es que como no tiene sabor vamos a tener que ingeniárnoslas bien con lo que le añadamos para poder conseguir un plato medianamente sabroso. Y como todo lo queremos para ayer la gran mayoría de las personas añadirán salsas o aderezos no muy recomendables, exceso de sal, etcétera. De hecho, muchas de las marcas que la comercializan (ahora también hay arroz raw) la venden en packs con salsas cuyos ingredientes son de dudosa procedencia: glutamato monosódico, azúcar, edulcorantes, grasas refinadas…. vamos que no compensa.

El precio tampoco juega a su favor, casi 3€ por ración frente a los 0,30€ de una ración de pasta integral de calidad.

 

Por lo que al final y como conclusión lo que mejor que podemos hacer es aprender a comer, de forma equilibrada, leer etiquetas y no comer procesados innecesarios. Si recurrimos a este tipo de productos que sea de forma puntual, porque no haga gracias probarlos sin más pero no como un recurso fácil puesto que a la larga no compensa.

*Link a la recomendación de la EFA sobre el glucomanano: http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.2903/j.efsa.2010.1798/epdf

 

Andrea Cañas Onzain

Coach Nutricional

 

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