¿Eres corredora racional o pasional?

Mónica Martínez -
¿Eres corredora racional o pasional?

Seguro que a estas alturas todas sabéis ya si sois pronadoras, neutras o supinadoras pero…¿Sois más pasionales o racionales a la hora de correr?

 

Parece que en esto del running ocurre lo contraio que en el amor. Esa lucha entre la pasión, el corazón y la razón también está servida pero en lo que a correr se refiere, en mi caso al menos, suele ganar la cabeza.

 

Desde el primer día que salí a correr en serio, la que manda es mi cabeza, corro los kilómetros que planeo correr, ni más ni menos. Si salgo pensando que estoy cansada, que tengo poco tiempo, que total ya correré más otro día…lo más probable es que no llegue ni a 5km. ¿No os ha pasado que salís con el número de kilómetros en la cabeza y paraís justo en ese número? Es cómo si ya no os quedaran más fuerzas. Es obvio pero la mente tiene un gran poder sobre nuestro cuerpo.  No me quito de la cabeza la imagen de la estadounidense Molly Huddle en los últimos Mundiales de atletismo de Pekín, cuando levantó los brazos para celebrar su tercer puesto y debió pensar que ya estaba hecho. Perdió el bronce porque su cabeza ya había terminado de correr.

En cambio, en condiciones normales, mi cuerpo puede estar más o menos cansado pero si me propongo correr ejecutará a la perfección lo que le dicte la cabeza. 

 

Eso era así hasta que me lesioné y comprobé que por mucho que quería y por muchas ganas que le ponía, cuando mi cuerpo “no puede” pues no puede y no hay más que hablar. Por mucho que antes de calzarte las zapatillas ya hayas corrido con tu cabeza 10 km al ver las fotos de las personas que sigues en redes sociales, si tus músculos están lesionados no podrás hacer nada. Es más, no debes ni siquiera intentarlo. Sientes mucha impotencia y también mucha envidia de los que sí pueden hacerlo. Te lamentas y sólo piensas en cuándo volverás a correr. 

 

Incluso cuando estás en plena recuperación, el fisio te marca los tiempos que debes correr como máximo cada  día y a la velocidad a la que debes empezar. En esos momentos, tú cabeza te pide más, quiere seguir dónde lo dejaste, estar al mismo nivel y tus músculos te recuerdan que han estado convalecientes mucho tiempo. En ese momento es hora de ponerle mucha más cabeza aún al entrenamiento y alejarte de la pasión, si te dejas llevar por ella puede que no te recuperes bien y que vuelvas a lesionarte de nuevo. 

 

Cuando estás lesionada sólo te queda la resignación y pensar en que si lo haces bien, algún día no muy lejano, volverás a tus tiempos y a tus kilómetros. Volverás a disfrutar corriendo y de n uevo tu pasión irá de la mano de la razón.

 

 

 

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